Swami Kuvalayananda, un yogui científico

Swami Kuvalayananda, este yogui con pinta de Gepeto, es uno de los yoguis fundamentales que recuperaron, innovaron y revitalizaron el yoga, haciéndolo llegar a Occidente tal y como lo conocemos hoy en día. Siendo muy prestigioso en la India, habiendo fundado una de las universidades más importantes de yoga, Kuvalayananda sin embargo es el menos conocido de los maestros yoguis en nuestros países occidentales.

Nacido en 1883, cinco años antes que Krishnamacharya, el maestro de los grandes yoguis de nuestro tiempo Iyengar, P. Jois, Indra Devi y Desikachar su hijo, Kubalayananda fue un estudioso de los efectos beneficiosos del hatha yoga o yoga físico para prevenir y curar enfermedades.

Para demostrarlo se dedicó a investigar por primera vez de manera científica las consecuencias de la práctica del yoga físico en personas con determinado tipo de enfermedades. Sus estudios han demostrado los efectos beneficiosos del yoga en la hipertensión arterial, el asma, la debilidad del sistema inmunológico, la artrosis y el dolor de espalda. En general llegó a la conclusión de que el yoga también mejora todo el sistema respiratorio y circulatorio con la técnica de Pranayama, a causa de su capacidad para eliminar CO2 en la sangre.

Kuvalayananda nació en el estado de Gujarat en el seno de una familia pobre pero de casta brahmánica. Gracias a su tesón consiguió una beca para estudiar en la universidad de Baroda, donde enseñaba un joven Sri Aurobindo, el gran yogui nacionalista del que ya hemos hablado en este blog.

Como consecuencia de todo ello, a su paso por la universidad de Baroda, Kuvalayananda se hizo nacionalista y yogui. Como nacionalista de acercó al pueblo, y tal y como también hizo Gandhi, quiso educarlo para mejorar su sistema de vida y su salud. Estaba decidido a demostrar la importancia de la cultura hindú y la importancia del ejercicio físico. Como yogui decidió dos cosas: mantener el celibato toda su vida y dedicarse a la investigación del yoga para demostrar la gran importancia de este ancestral método hindú para preservar la salud, curar enfermedades y despertar la espiritualidad que todo ser humano lleva en su interior.

Su principal maestro en el yoga fue el bengalí Paramahansa Madhavdasji, un ser de leyenda que vivió en el Himalaya, en cuevas, practicando yoga hasta los 80 años, una edad en la que casi todos nosotros estamos ya jubilados y achacosos, cuando decidió instalarse a las orillas del río Narmada para enseñar yoga a sus discípulos.

Entonces conoció a Kuvalayananda y le inculcó la práctica continuada del yoga y la importancia de la disciplina. Este hombre mítico se dice que era capaz de adivinar el futuro, y además no aparecer en las fotografías a pesar de estar presente, saliendo su báculo y sus zapatillas, y que vivió 123 años, de 1798 a 1921.

Sea real o forme parte del mito de los yoguis sobrehumanos, a su discípulo Kuvalayananda su enseñanza le sirvió para insistir en el yoga, hacerlo definitivamente su forma de vida y convertirlo en una práctica para incrementar la salud física, sobre todo, pero también para fortalecer la disciplina que aclara la mente, avivar la austeridad que lleva a la liberación y la conciencia que conduce a la espiritualidad.

Mientras Krishnamacharya enseñaba un yoga nuevo, menos esotérico y más natural, allá en su tierra de Mysore, basado en movimientos físicos y disciplina mental junto con cantos y mantras, un yoga más objetivo y menos hermético, adaptado a cada persona teniendo en cuenta su problema, Kuvalayananda se dedicó a la investigación en su tierra de Lonavla, a unos 1000 km. de Mysore, con un mismo sistema basado en una fase de calentamiento, una de asanas o posturas, otra de Pranayama o respiraciones controladas, y una fase final de relajación.

Con este fin fundó allí mismo, en 1924,  un centro de investigación y estudios llamado Centro de Salud Kaivalyadhama, y una revista científica, la primera revista científica dedicada al mundo del yoga, Yoga Mimamsa, que sale trimestralmente y se sigue publicando en nuestros días. Todo un logro.

El centro de enseñanza e investigación sobre el yoga Kaivalyadhama, situado en Lonavla, cerca de Mumbai, es el centro más importante de enseñanza y experimentación sobre yoga de toda la India, visitado y recomendado por Mahatma Gandhi, Nehru, Indira Gandhi o el Dalai Lama. Es el único centro integral reconocido por el Ministerio de Educación de Estudios Superiores de la India, con sucursales en otras ciudades de India como Mumbai, Delhi y Bhopal y centros en Francia y EE.UU.
Kuvalayananda con Nehru mostrándole una investigación sobre Pranayama
En él hay un centro de salud que se basa en el yoga y el ayurveda, una escuela de yoga para estudiantes y profesores de yoga, fundamentada en las enseñanzas de Patanjali, un centro de investigación para estudiar de manera científica los efectos de la práctica del yoga, incluso en enfermos de cáncer, habiéndose comprobado que disminuye los efectos indeseables de la quimioterapia y la radioterapia, que ayuda a soportar mejor las secuelas físicas y psicológicas del tratamiento y adelanta la recuperación. Son también los primeros en estudiar la eficacia del yoga en el tratamiento del SIDA.

El centro de salud tiene 70 habitaciones y atiende a más de 3.000 personas anualmente. Un día típico incluye levantarse a las 5,30 h. bebiendo un vaso de té de hierbas. A las 6,15 h. podemos asistir a una kriya, que es el proceso de limpieza interna típicamente yóguico. A continuación, tenemos una práctica de asanas (posturas de yoga), después de la cual se sirve el almuerzo a las 12,00 h. La comida es sáttvica, lo que significa que no hay platos no vegetarianos ni especias. "La comida sattvica es calmante para la personalidad”, dicen ellos.

El resto del día la gente hace lo que le ha sido prescrito. Algunos visitan el centro de naturopatía para envolverse en barro, masajes o baños de vapor, y si tienen algo de tiempo libre pueden acercarse a la biblioteca que alberga unos 30.000 libros relacionados con el yoga y la cultura india.

Debe de ser una gozada acercarse allí y pasar unos días relajados, recuperando energía y profundizando en esta maravillosa técnica y forma de vida en la que estamos interesados.

6 comentarios:

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    1. Me alegra saberte por aquí una vez más. Gracias, Ignacio, por decirme tu opinión. Un abrazo.

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  2. Un interesante descubrimiento. Da gusto saber de este buen hacer yóguico, serio y comprometido. Gracias por el post

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  3. Gracias por tu comentario, Concha. Si que da gusto, es verdad, sobre todo cuando vemos tantos anuncios y noticias sobre yoga poco serio y comprometido, mucho de negocio y poco de sabiduría. Poco yóguico, como muy bien dices.

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  4. Maravilloso artículo. Me ha dejado gran interés sobre este yogui. Gracias!

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    1. Gracias Nicolas. Si, tienes razón, este yogui era un genio.

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