Serie de lecciones sobre Radja Yoga

Resumen
Yogui Ramacharaka

PRIMERA LECCIÓN: El YO
El hombre, la superior manifestación del Absoluto en este planeta, es un ser asombrosamente organizado, aunque la mayoría de las gentes conocen muy poco de su verdadera naturaleza. Comprende en su estructura física, mental y espiritual, lo superior y lo inferior (Véanse Catorce 'lecciones y Curso adelantado.). En sus usos se manifiesta casi la forma de vida mineral, pues en ellos hay efectivamente substancias minerales. La vida del cuerpo físico se parece a la de la planta. Muchos de los deseos y emociones físicos son iguales a los de los animales y en el hombre poco desarrollado predominan y se sobreponen a la naturaleza superior, que apenas se manifiesta.

Además, tiene el hombre una serie de características mentales que le son propias y no poseen los animales. Y además de las facultades mentales comunes en mayor o menor grado a todos los hombres, tiene latentes facultades superiores que cuando se manifiestan y expresan lo transforman en superhombre. El desenvolvimiento de estas facultades es posible a cuantos han alcanzado la etapa adecuada de evolución, y el deseo y anhelo del estudiante por esta instrucción lo causa la presión de las facultades latentes que pugnan por actualizarse en la conciencia. 

Además la admirable voluntad, débilmente comprendida por quienes ignoran la filosofía yogística, es el poder del ego, su derecho por nacimiento del Absoluto.  El hombre en este grado de conciencia cree que su Yo es la mente, con el cuerpo por compañero inferior. Conoce que ha progresado, pero su Yo no responde a los enigmas y preguntas que le conturban y llega a ser muy desdichado, pues con frecuencia se sume en el pesimismo y considera la vida mala y desagradable, como un castigo y no como una bendición. El pesimismo pertenece a este plano, porque ni en el físico ni en el espiritual arraiga el pesimismo. El hombre sensualizado no tiene tales inquietudes de pensamiento, porque está casi enteramente absorto en la satisfacción de su naturaleza animal, mientras que el de evolucionada mentalidad cree que su mente es un instrumento y no su verdadero ser, y conoce que es imperfecto en su presente grado de evolución, que tiene en sí la llave de todo conocimiento, acumulado en el Ego, y que la mente educada, cultivada, desarrollada y guiada por la voluntad, puede adquirirla a medida que evoluciona. 

Por esto el hombre adelantado no se desespera, y reconociendo su real naturaleza y posibilidades, al paso que despierta a la conciencia de sus poderes y capacidad, se ríe de sus antiguos desalientos e ideas pesimistas y las desecha como vestidos usados. El hombre en el plano de conciencia es como un elefante que no conoce su propia fuerza. Podría destruir barreras e imponerse en casi todas las circunstancias; pero ignorante de su verdadera condición y poder, puede dominarlo un débil chicuelo o le asusta el crujido de una rama o el roce de un pedazo de papel 

RECONOCIMIENTO DEL YO.— El candidato debe primero darse cuenta de la realidad del Yo antes de conocer su verdadera naturaleza. Este es el primer pasó. El candidato debe colocarse en el estado de meditación anteriormente descrito, para concentrar toda su atención en el Yo, interceptando todo pensamiento del mundo exterior. Debe forjar en su mente la idea de sí mismo como una entidad REAL, un ser efectivo, una individualidad, un centro en cuyo alrededor gira el mundo, sin que una falsa modestia o desestimación propia se oponga a esta idea, porque no negáis a las demás el derecho de considerarse también como centros. Sois, en efecto, centros de conciencia establecidos por el Absoluto. Hasta que el ego se reconozca como un centro de pensamiento, influencia y poder, no será capaz de MANIFESTAR estas cualidades. Y el grado en que reconozca su posición como centro, será capaz de manifestar sus cualidades. No es necesario que os comparéis con otros ni os imaginéis superiores a ellos, pues tales comparaciones son indignas de un ego adelantado, e indican falta de desarrollo. Durante la meditación, olvidad toda consideración de las respectivas cualidades de los demás y esforzaos en reconocer que CADA UNO de vosotros es un centro de conciencia, poder, influencia y pensamiento. Y que así como los planetas giran alrededor del sol, así vuestro mundo gira alrededor de VOSOTROS que sois su centro. 

El ejercicio es el siguiente: Colocaos en estado de meditación y pensad que VOSOTROS MISMOS, el Yo es independiente del cuerpo, del que se vale como su vestidura e instrumento de manifestación. Pensad que vuestro cuerpo es lo que podría ser un cómodo vestido. Daos cuenta de que sois capaces de dejar el cuerpo y ser el mismo yo. Imaginad desde arriba vuestro cuerpo. Pensad que el cuerpo es como una envoltura de la cual podéis salir sin afectar vuestra identidad. Pensad que domináis y regís el cuerpo que ocupáis, usándolo con la mejor utilidad, haciéndolo sano, fuerte y vigoroso, pero que no obstante sólo es una envoltura del Yo. Pensad que el cuerpo está compuesto de átomos y células que cambian constantemente y se mantienen reunidas por la energía de vuestro ego que puede mejorarlos a voluntad. Comprended que habitáis en el cuerpo y lo usáis por conveniencia como podríais habitar una casa.

REGLAS Y EJERCICIOS DESTINADOS A AYUDAR AL CANDIDATO EN SU INICIACIÓN
La primera instrucción en el curso de la iniciación está destinada a despertar en la mente el completo reconocimiento de la individualidad del Yo. Al candidato se le enseña a relajar su cuerpo, calmar su mente y meditar sobre el Yo hasta que aparece claro y distinto ante la conciencia. Daremos instrucciones para determinar la condición mental y física deseada, en que son más fáciles la meditación y concentración.

Los maestros Yogis enseñan a los candidatos que su reconocimiento del Yo como un centro puede apresurarse entrando en el Silencio o estado de meditación, y repitiendo varias veces su primer nombre lenta, deliberada y solemnemente.

CONOCIMIENTO DE QUE EL YO NO DEPENDE DEL CUERPO. — Pensad que vuestro cuerpo es lo que podría ser un cómodo vestido. Daos cuenta de que sois capaces de dejar el cuerpo y ser el mismo yo. Imaginad desde arriba vuestro cuerpo. Pensad que el cuerpo es como una envoltura de la cual podéis salir sin afectar vuestra identidad. Pensad que domináis y regís el cuerpo que ocupáis, usándolo con la mejor utilidad, haciéndolo sano, fuerte y vigoroso, pero que no obstante sólo es una envoltura del Yo. '

RECONOCIMIENTO DE LA INMORTALIDAD E INVENCIBILIDAD DEL EGO.
AFIRMACIÓN
Soy un Centro a cuyo alrededor gira mi mundo:
Soy un Centro de influencia y poder.
Soy un Centro de pensamiento y conciencia.
Soy independiente del cuerpo.
Soy inmortal y nada puede aniquilarme.
Soy invencible y nada puede dañarme.

SEGUNDA LECCIÓN: LOS INSTRUMENTOS MENTALES DEL EGO
El Yo es Espíritu, pero sus principios mentales son de orden inferior. Conviene examinar rápidamente estos tres principios de la mente humana.

Primero, hay la mente instintiva, que el hombre posee en común con los animales. Es el primer principio mental que aparece en la escala de la evolución. En sus fases inferiores, la conciencia es apenas perceptible, y sólo se manifiesta la mera sensación. En sus fases superiores, alcanza el plano del intelecto, y ambos se entremezclan. La mente instintiva opera con mucha eficacia en la dirección y mantenimiento de la vida animal de nuestros cuerpos En el plano inmediato superior al de la mente instintiva, está el intelecto la parte de la mente que razona, analiza y piensa. Lo empleáis al estudiar esta lección; pero tampoco es el Yo sino uno de sus instrumentos.

El tercero y superior principio mental es la mente espiritual, casi desconocida por la mayoría de las gentes, pero que es el origen del genio, inspiración, "espiritualidad" y lo superior de nuestra estructura mental. Todos los grandes pensamientos e ideas flotan en la mente espiritual y de ella procede el desenvolvimiento de la humanidad. Todas las ideas superiores que ha recibido el hombre en su evolución, referentes a la rectitud de conducta, verdadero sentimiento religioso, bondad, humanidad, justicia, amor altruista, clemencia, simpatía, le llegaron por el lento desenvolvimiento de la mente espiritual. El amor a Dios y al prójimo, el conocimiento de las verdades ocultas y el reconocimiento del Yo han de llegarle por conducto de la mente espiritual. Pero aun esta asombrosa parte de la mente es sólo un instrumento, aunque sumamente delicado, del Yo.
DISCIPLINA MENTAL
No está destinada esta lección a enseñaros a desechar las emociones, aunque bien podría libraros de las siniestras; pero nuestro propósito es daros a entender que el Yo es superior a estas condiciones mentales e independientes de ellas, y una vez comprendida la naturaleza del Yo, podréis volver a usar, como dueño, lo que antes usabais como esclavo.

Una vez comprendida esta verdad podréis usar la mente con mayor poder y eficacia, porque reconoceréis que es vuestro dócil y obediente instrumento. Podréis dominar vuestros afectos y emociones cuando sea necesario, y elevaros de la condición de esclavo a la de dueño. Nuestras palabras resultan mezquinas y pobres en comparación de la magnitud de la verdad que exponemos. Debéis comprender que cada esfuerzo mental tiene tras sí el Yo. Mandáis a la mente obrar y obedece a vuestra voluntad. Sois dueños y no esclavos de vuestra mente, los directores, no los dirigidos. Libertaos de la tiranía de la mente que por tanto tiempo os ha oprimido. Afirmaos en vosotros mismos y sed libres. Os ayudaremos durante el curso de estas lecciones, pero debéis primero afirmaros como dueños de vuestra mente. Formad la mental declaración de independencia de vuestros hábitos, emociones y pensamientos indómitos, y afirmad vuestro dominio sobre ellos. ¡Entra en tu Reino, ¡OH! manifestación del Espíritu! 

AFIRMACIÓN
Soy una entidad; mi mente es mi instrumento de expresión.
Existo independiente de mí mente y no dependo de ella.
Soy dueño de mi mente, no su esclavo.
Puedo apartar de mí sensaciones, emociones, pasiones, deseos, facultades intelectuales y todos mis instrumentos mentales como pertenecientes al No-Yo, y queda el Yo, que no puedo apartar de mí, porque es mi mismo ser, mi único ser, mi real ser, el Yo eterno, perenne, inmutable.

TERCERA LECCIÓN: LA EXPANSIÓN DEL YO
Pag.15: Lo mencionamos simplemente para que el estudiante pueda evitar el "Yo soy Dios" y no caiga en la celada que amenaza al candidato en el momento que emprende la marcha en el Sendero. No sería un asunto tan serio ni fuera simplemente cuestión de error metafísico, porque podría corregirse con el tiempo; pero es mucho más grave porque conduce invariablemente a la correlativa doctrina de que todo es ilusión o maya, y que la vida es sólo un sueño, algo falso, una mentira, una pesadilla, que el Sendero es ilusión, que todo es "nada", que el alma no existe, que el hombre es Dios disfrazado que se engaña a Sí mismo creyendo que es el hombre y que la vida es una divina mascarada o espectáculo de prestidigitación, que el hombre es Dios, pero que se atonta para distraerse.

¿No es una idea horrible? No confundáis nuestra enseñanza con la que acabamos de mencionar. Decimos que el hombre es un Yo real, no Dios mismo, sino su manifestación, un Hijo del Absoluto, poseedor de la divina herencia, cuya visión es actualizar las cualidades cuyo germen infundió Dios. Sin embargo, aunque el Yo no es Dios, es infinitamente mayor de lo que habíamos imaginado. Se extiende mucho más allá de los límites que habíamos concebido. Está en contacto con el universo en todos sus puntos y en íntima unión con toda vida. Está en estrecho contacto con el mundo de la relatividad emanado del Absoluto. Y aunque está en la superficie del universo relativo, tiene sus raíces en el Absoluto de que se nutre, lo mismo que el feto se nutre de la sangre de la madre.

Yo, que no supone el aniquilamiento de la individualidad como algunos han supuesto, sino el acrecentamiento de la conciencia individual hasta abarcar el Todo. En el "Curso Adelantado" expusimos las enseñanzas yoguísticas concernientes al akasa o materia primordial de la que derivan todas las formas materiales según su grado de vibración. Por lo tanto, también la materia es un principio universal, y así todas las partículas del cuerpo físico son una porción de este gran principio del universo, extraídas del gran depósito.

 Lo mismo acontece con la energía vital que estáis usando en cada momento de vuestra vida. Estáis constantemente extrayéndola del gran depósito universal de prana, usando la necesaria y eliminándola luego para dinamizar otra forma. Es propiedad de todos. Hay una sola energía operante en todas partes y en todo tiempo. La substancia mental está sujeta a la misma ley. Sin embargo, somos tan propensos a considerar que nuestras operaciones mentales forman parte de nosotros mismos y nos pertenecen personalmente, que nos es difícil comprender que la substancia mental sea un principio universal lo mismo que la materia y la energía, y que la extraemos de la provisión universal en nuestras operaciones mentales.

El Yo es lo único real en vosotros, lo único permanente, y la materia, la energía y la mente son medios de manifestación y expresión del Yo. Conviene fijar en la mente la idea de la universalidad de la Vida. Todo el universo está vivo, vibrante y palpitante de vida, energía y movimiento. No hay nada muerto en el universo. La Vida está en todas partes y siempre acompañada por la inteligencia. En vez de átomos de vida flotantes en un mar de muerte, somos átomos de vida circundados por un océano de vida, palpitante, moviente y pensante. Cada átomo de materia está vivo. Tiene energía y está siempre acompañado por inteligencia y vida. Doquiera en nuestro rededor, en los reinos mineral, vegetal y animal vemos vida.

Todo vive con inteligencia. Cuando así lo comprendemos y además somos conscientes de la Vida Universal, estamos en camino de llegar a la conciencia cósmica. Pero todas estas consideraciones son pasos que conducen al individuo al reconocimiento de la Unidad Espiritual. La manifestación de espíritus individuales por parte del Absoluto fue un acto único y no una serie de actos. Cada ego es un centro de conciencia en el infinito océano del Espíritu, cada uno es un yo, aparentemente separado de los otros y de su origen, pero estrechamente enlazado con todos y relacionado con el Absoluto por digámoslo así, filamentos espirituales. Con el tiempo llegaremos a ser más conscientes de esta mutua relación, a medida que trascendamos y desechemos las envolturas hasta que finalmente volvamos de nuevo al Absoluto, a la Mansión del Padre.
Pag.19: Hay gran diferencia entre las enseñanzas científicas e intelectuales del Yoga Jnana y los métodos del Yoga Raja que gradualmente conducen al candidato a la conciencia de su verdadera naturaleza, independiente de toda afirmación intelectual.  La mayor parte del trabajo mental se efectúa mientras estáis ocupados en alguna otra cosa, o hasta durmiendo, porque la mente subconsciente opera a su sabor.
Pag.20: Deseamos que procuréis formar por lo menos una débil idea de vuestro real estado de existencia para que gobernéis los principios inferiores por la fuerza de vuestra despierta voluntad, que depende de vuestro grado de conciencia del Yo.

AFIRMACIÓN
Hay sólo una materia; una energía, una mente. La materia procede de la energía, y la energía de la mente, y las tres emanan del Absoluto, trino en apariencia y Uno en esencia. Hay sólo Una Vida que compenetra el Universo y se manifiesta en variedad de formas. Mi cuerpo es uno con la materia universal; mi energía es una con la energía universal; mi mente es una con la mente universal; mi vida es una con la vida universal. El Absoluto se ha expresado y manifestado en Espíritu, en el Yo real que cobija y abarca todos loa Yos aparentemente separados. Yo siento mi identidad con el espíritu y percibo la Unidad de Toda Realidad. Siento mi unidad en el Espíritu. Percibo que Yo Soy expresión y manifestación del Absoluto y que su verdadera esencia está en mí. Estoy lleno de divino amor. Estoy lleno de divino Poder. Estoy lleno de divina Sabiduría. Soy consciente de la identidad en espíritu, en substancia y en naturaleza con la única Realidad.  

CUARTA LECCIÓN: DOMINIO MENTAL
No obstante de haber demostrado en la segunda lección que el Yo es superior a los estados mentales y que puede separarlos y considerarlos pertenecientes al No Yo, es tanta la fuerza del hábito mental que acaso tarden algunos mucho tiempo en reconocer que la mente es un instrumento del Yo, no el mismo Yo.  

1°, Mente instintiva: 2°, Intelecto; 39, Mente Espiritual.

El Yo se manifiesta como voluntad con la que puede gobernar su mente y el mundo exterior. La Yoga Raja elimina los escombros y desbarata los obstáculos mentales para que la mente individual sea clara, limpia y sana. Luego procede a gobernar y regir la mente inteligente y eficientemente, evitando todo consumo inútil de energía, y por medio de la concentración coloca la mente en completa armonía con la voluntad, para acrecentar su poder y asegurar su eficacia. La concentración de la mente y la fuerza de voluntad son los medios de que se valen los yoguis para obtener asombrosos resultados, y dominar el mundo fenomenal en virtud del dominio que poseen sobre la energía y la materia. Los yoguis dominan por completo la mente en sus tres planos: instintivo, intelectual y espiritual. Por el dominio de la mente instintiva sojuzgan su naturaleza inferior y despliegan las cualidades superiores. Por el dominio de la mente intelectual amplían asombrosamente el campo del intelecto y obtienen admirables resultados.

Por el dominio de la mente espiritual estimulan su desenvolvimiento y la obligan a transferir al campo de la conciencia ordinaria los secretos que guarda. Por medio de la, Yoga Raja se descubren muchos secretos y enigmas del universo y se actualizan las facultades latentes en la constitución del hombre. Se cree que los sumamente versados en esta ciencia, han obtenido tal grado tan asombroso de poder y dominio sobre las fuerzas del universo, que son como dioses comparados con el hombre ordinario.

El dominio de la mente por medio de la voluntad es lo primero que se ha de aprender en la Yoga Raja. Es el único camino, acaso áspero para quienes se figuraban llegar sin esfuerzo al dominio de la mente. De otra manera, huirá cuando más la necesitéis. El primer ejercicio es el pratyahara o arte de hacer la mente introspectiva o vuelta al interior sobre sí misma. Es el primer paso hacia el dominio mental. Se propone que la mente pierda la tendencia de dirigirse al exterior y vuelva gradualmente al interior, sobre sí misma, para dominarla por medio de la voluntad.

EJERCICIO I
1° Colocaos en posición cómoda y hasta donde sea posible libres de perturbadoras influencias externas. No hagáis violentos esfuerzos para dominar la mente, más bien dejadla vagar por un rato hasta que agote sus esfuerzos. Aprovechará esta oportunidad y al principio saltará en todas direcciones como mono en libertad, hasta que gradual y lentamente se os presente para recibir órdenes. Se puede necesitar algún tiempo para dominarla, pero cada vez que lo ensayéis vendrá a vosotros más prontamente. Los yoguis emplean mucho tiempo en la adquisición de esta paz y calma mental, pero se consideran bien recompensados por ello.

Después haced que la mente pase a la tranquila consideración de la Unidad del Todo y la relación del Yo con la única Vida. Poder, Inteligencia y Existencia. Notaréis una calma y dominio mental anteriormente desconocidos. Los ejercicios de las tres primeras lecciones os habrán preparado para éste.

4° Es el grado más difícil de este ejercicio, pero poco a poco se adquirirá la habilidad de practicarlo. Consiste en interceptar gradualmente todo pensamiento o impresión del mundo externo,'del cuerpo, y aun de los mismos pensamientos, para concentrarse y meditar sobre el "Yo soy" pero sin decir "Soy esto" o "Soy aquello" o "Hago esto" o "Pienso aquello", sino simplemente: "YO SOY". Este ejercicio enfocará la atención en el centro mismo de la existencia interna y reunirá todas las energías mentales, en vez de dejar que se dispersen sobre las cosas externas. Un sentimiento- de paz, fuerza y poder será el resultado, porque la afirmación con el pensamiento en ella subyacente, es en el alto grado poderosa e intensa, porque es una afirmación de positiva y real existencia y una introspección del pensamiento hacia esta verdad. Dejad que la mente se detenga primero en la palabra Yo, identificándola con el Yo y que luego pase a la palabra SOY, que significa realidad y existencia.

EJERCICIO II
El segundo paso en Toga Raja es la dharana o concentración para enfocar las facultades mentales. Puede cultivarse hasta un grado casi increíble, y aunque requiere trabajo, tiempo y paciencia, tendrá valiosa compensación en el resultado. Los siguientes ejercicios pueden ser útiles en los primeros pasos de la concentración:

l° Concentrar la atención en algún objeto familiar, pensar en la cosa en cuestión desde los siguientes puntos de vista:
1. La cosa misma.
2. El lugar de dónde procede.
3. Sus usos.
4. Sus asociaciones.
5. Su finalidad.

2º Concentrad la atención en alguna parte del cuerpo, la mano, por ejemplo, y fijándola en ella interceptad toda sensación de las demás partes del cuerpo.

3° Estos ejercicios pueden aplicarse indefinidamente a los objetos familiares que os rodean. Recordad siempre que la índole del objeto no tiene importancia, pues lo esencial es que la mente se acostumbre a obedecer a la voluntad.

4° Enfocad la atención en algún asunto abstracto, es decir, en algún asunto de interés que pueda ofrecer campo a la exploración mental.

IMPORTANCIA DE LA CONCENTRACIÓN
La concentración equivale a enfocar la mente, y para enfocarla es necesario enfocar también la voluntad, porque la mente se concentra impelida por la voluntad que se enfoca en el objeto de concentración. Es como si la voluntad construyera el molde en que fluyera la mente.

El gran obstáculo para el eficaz uso de la voluntad en la mayoría de las personas, es la falta de habilidad para enfocar la atención. Los yogis comprenden claramente este punto y muchos ejercicios de Toga Raja están destinados a vencer esta dificultad.

Nunca se ponderarán bastante las ventajas de disciplinar la atención hasta que sea capaz de fijarse tenazmente en el objeto de atención. Quien en este grado la posee es capaz de lograr mucho más que el hombre muy instruido pero atolondrado. La mejor manera de educar la atención dirigida por la voluntad es ejercitarla en objetos sin interés, hasta que el interés se despierte. Esto es difícil al principio, pero no tarda en ser agradable porque el individuo nota el acrecentamiento de su voluntad y su atención y siente una fuerza y poder de que carecía antes.

QUINTA LECCIÓN: CULTIVO DE LA ATENCIÓN
Buscad los aspectos interesantes en las cosas que al principio parecen sin interés y aparecerán a vuestra vista de suerte que os interesará vivamente el objeto de atención. La atención voluntaria es indicio de recia voluntad, es decir, de una mente educada por la voluntad, porque la voluntad siempre es vigorosa y la mente y no la voluntad se ha de educar. La atención es requisito previo de la memoria y no puede haber memoria, a menos que se preste algún grado de atención. El grado de memoria depende del grado de atención e interés.

Uno de los primeros ejercicios en el cultivo de la atención es aprender a pensar en una sola cosa a la vez. La habilidad de atender cuidadosamente al objeto o asunto que se trae entre manos y luego á otro con la misma extensiva atención facilita el éxito del cultivo de esta facultad. Por el contrario, nada tan perjudicial para el éxito ni que tanto debilite la atención como la mala costumbre de intentar hacer varias cosas a la vez o de hacer una cosa mientras se piensa en otra. Mente y manos han de actuar de acuerdo, nunca en oposición.
Whateley: Se le pidió un remedio para la "timidez" y dijo que el tímido lo era porque siempre estaba pensando en sí mismo .y en la impresión que a los demás podía causar. Por lo tanto, opinaba que el tímido debía pensar en los demás y en el placer que podría proporcionarles, para de este modo olvidar lo referente a sí mismo. El remedio fue eficaz.

Consiste en entrar en una habitación y echar una mirada rápida por el interior; salir en seguida y después anotar y describir las cosas que habéis observado. La primera vez dejaréis de anotar alguna cosa, pero la práctica vigorizará vuestra facultad de observación. Este ejercicio también será más eficaz si se efectúa con un amigo. Es asombroso el número de detalles que se pueden observar y recordar al cabo de un poco de práctica. Se refiere del prestidigitador francés Houdini, que fortaleció la atención y memoria mediante los siguientes ejercicios con un joven conocido. Pasaban por delante de un escaparate y echaban una rápida mirada atenta a su contenido. Luego, al dar vuelta a la esquina, comparaban lo observado. Al principio sólo recordaban los artículos más notables; pero a medida que repetían el ejercicio observaban y recordaban mayor número de los objetos del escaparate y se refiere que al pasar rápidamente Houdini por delante de un escaparate, con sólo una furtiva mirada podía nombrar y describir con exactitud casi todos los objetos expuestos. La cultivada atención de Houdini le capacitaba para grabar en la mente una vivida imagen del escaparate y su contenido, y describir los objetos tal como los retenía en la mente.

SEXTA LECCIÓN: CULTIVO DE LA PERCEPCIÓN
Lo yogis distinguen entre la sutilidad de percepción y el halago de los sentidos. Cabe argüir que no recibimos por los sentidos las ideas superiores, pero se ha de tener en cuenta que las ideas derivadas de las percepciones sensorias son la materia prima con que la mente elabora las ideas de verdad, bondad y belleza. Así como el crecimiento del cuerpo depende de la nutrición que se le da, el crecimiento de la mente depende de las impresiones recibidas del mundo exterior por medio de los sentidos. Un poco de reflexión sobre este asunto nos mostrará que cuanto mayor es el grado de ejercicio y educación de los sentidos, mayor será el grado de poder y capacidad mental. Según atesoremos en nuestro depósito mental los materiales que se han de elaborar en pensamiento, así será la calidad y cantidad del producto elaborado.

REGLAS GENERALES DE LA PERCEPCIÓN
Lo primero que se ha de tener en cuenta en el arte de la percepción es no intentar percibir de golpe un objeto complejo. Se ha de examinar en sus pormenores que agrupados quedará considerado todo el objeto.
Cultivad un espíritu de "asimilación" y percepción, y os sorprenderá el "conocimiento" que recibiréis.
No sólo vigorizáis así los sentidos actuales, sino que ayudáis al desenvolvimiento de los sentidos latentes que pugnan por desenvolverse. Por el uso y el ejercicio de las facultades que tenemos, ayudamos al desarrollo de aquellas en cuya manifestación soñamos.

SÉPTIMA LECCIÓN: EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA
El animal "conoce" y el hombre no sólo "conoce", sino que "conoce que conoce" y puede investigar este "conocimiento" y especular acerca de él. Tiene conciencia mental. El hombre se liga a los objetos de sensación y cada día se carga de necesidades ficticias que debe satisfacer penosamente. En vez de enaltecerse y mejorarse por el intelecto, pude valerse de él para arbitrar nuevos y más refinados medios de halagar sus sentidos en una grado imposible a los animales.

Algunos hombres hacen una especie de rito de la satisfacción de sus sensuales apetitos e intensifican su bestialidad por el poder del intelecto. Otros se engríen con la sensación de la importancia de su personalidad. Hay quienes caen en el extremo opuesto y se entretienen en analizar morbosamente los afectos de su ánimo. Otros andan desalados tras el placer y la dicha, pero como la buscan fuera y no dentro de sí mismos, se hastían. No decimos esto con espíritu pesimista, sino para mostrar que la conciencia mental tiene un aspecto siniestro. A medida que el hombre desenvuelve la conciencia mental experimenta más vivamente el tedio de la vida.

El primero de los dos estados de conciencia superiores a la conciencia mental o conciencia personal de los psicólogos, es la conciencia individual o conciencia del ego, porque es la conciencia de la realidad del Yo individual. Esta conciencia es capaz de distinguir claramente que la personalidad con su cuerpo físico y su mente instintiva y su mente consciente o conciencia mental con todas sus facultades, no es el verdadero ser del hombre, sino sus instrumentos.   

Entonces es capaz de decir conscientemente YO SOY.

En la etapa de conciencia del ego puede no comprender el hombre los enigmas del universo ni ser capaz de solucionar los graves problemas, de la vida, pero ya no le afligen ni perturban. Pueden usar su intelecto como antes; pero ya no cree que su solución intelectual le dará la felicidad o la paz del ánimo. Sabe que está sobre una sólida roca, y aunque las tormentas del mundo de materia y fuerza pueden batir sobre él, no le dañarán.  Hay una etapa todavía superior que muy pocos han alcanzado. De todos los tiempos, razas y países nos llegaron referencias de esta etapa, que se denomina "conciencia cósmica" y significa el reconocimiento de la unidad de la Vida, esto es, que en el universo hay una sola Vida, y está lleno de vida, movimiento y mente.

OCTAVA LECCIÓN: CUMBRES Y VALLES DE LA MENTE
La "mente consciente" no es el alma ni el alma es la parte de lo que conocemos en la conciencia; muy al contrario, lo que conocemos en la conciencia es una corta parte del alma, el vehículo consciente del Yo.
Los yogis han enseñado siempre que la mente tiene varios planos de manifestación y acción, y que algunos de ellos operan por encima y otros por debajo del plano de la conciencia ordinaria.

Del doctor Thompson: "Al escribir esta obra fui durante días y semanas incapaz de ordenar mi conocimiento del asunto, hasta que experimenté una claridad en mi mente, después tomé la pluma, y, sin titubear, escribí el resultado. Esto lo he conseguido más fácilmente apartando la mente consciente tanto como me fue posible del asunto sobre el que estaba escribiendo". Otro ejemplo de lo que los antiguos llamaron "numen" y "musas".

Por otra parte, la superconciencia, así como la subconciencia, se perciben mejor cuando la mente consciente no está activa.

La filosofía oriental- nos da la clave del problema. Las maestros orientales han sostenido siempre que la mente consciente es una pequeña fracción del volumen total de la mente y que así como hay un campo de mentalidad inferior a la conciencia, lo hay también superior a ella.

NOVENA LECCIÓN: LOS PLANOS MENTALES
Como lo hemos expuesto en la lección anterior, un noventa por ciento de nuestras operaciones mentales se producen en planos ajenos al campo de la conciencia ordinaria. En esta lección procuraremos clasificarlos dirigiendo la atención a los varios planos mentales superiores e inferiores al plano de la conciencia ordinaria.
La filosofía yoguística nos dice que hasta los átomos tienen vida y una manifestación embrionaria de mente que los mueve a agruparse de acuerdo con la ley de atracción formando diferentes combinaciones. Esta ley de atracción es una operación mental y la primera prueba de elección mental, acción y respuesta. Subyace en todo ello la energía universal o prana.

Todo hombre tiene en sí esta región mental instintiva y de ella nacen constantemente impulsos y deseos que le incomodan, aunque también le sirven ocasionalmente. Todo el secreto consiste en si el hombre domina o no su naturaleza inferior.  Aunque podemos confundirnos acerca de muchos detalles de moral y ética, y tal vez no podamos "explicar" el porque, consideramos que ciertas cosas son justas o injustas, y sentimos intuitivamente que la superior "justicia" de que somos capaces es la práctica de lo que nos dicta la mente superior, y que la peor "injusticia" consiste en hacer aquello que nos retrolleva a la vida de los animales. No porque haya algo absolutamente "injusto" en el proceso mental de los animales en sí mismos, pues todo es justo y perfectamente natural en los animales; pero intuitivamente reconocemos que la vuelta a la etapa animal sería un retroceso en la evolución.

No atribuye la misma responsabilidad moral a un niño o a un salvaje que a un hombre viril, instruido y civilizado. Puede reprimir al niño y al salvaje por propia protección y bienestar de todos, pero comprende la distinción, o, por lo menos, debiera comprenderla.

A medida que el hombre adelanta en la evolución desecha muchas ideas que de lo "injusto" antes tenía, y forma nuevos conceptos de la fuerza y restricción, con tendencia siempre hacia arriba y adelante, hacia el amor y la libertad. La condición ideal sería aquella en que no se necesitaran códigos de leyes porque los hombres hubieran dejado de cometer errores por haber trascendido los deseos pasionales y no por la coacción del castigo y la penalidad. También pueden concretarse en hábito las operaciones mentales. Pronto adquirimos el hábito de cavilar en ciertas cosas, pues el hábito mental se las asimila y desde entonces pensamos automáticamente en ellas mientras no sobrevenga algún incidente de mayor cuantía mental que desarraigue el hábito.  

El plano mental inmediatamente superior al del intelecto es la intuición, que Webster define en los siguientes términos "Comprensión directa o convicción; inmediato conocimiento, como en la percepción pero sin proceso razonador: rápido o pronto conocimiento interno o comprensión".

Las bellas artes, la poesía, el amor puro, cierto grado de conocimiento espiritual, la percepción automática de la verdad, provienen de la intuición. En esta región maravillosa reside el genio.
Todo ser humano tiene intuición, aunque se manifiesta en el grado en que cada cual es capaz de responder a ella. Crece con la fe y la confianza, y se cierra y se oculta en sus recesos cuando dudamos de su veracidad y realidad. Lo que llamamos "originalidad" proviene de la intuición que transmite a la mente consciente una percepción de verdad superior a las que el intelecto es capaz de percibir por sí mismo, y el resultado es el genio. La humanidad todavía no ha alcanzado las alturas de la intuición.

Superior al 'plano de la intuición es el del "conocimiento cósmico", en el que seremos conscientes de la unidad de toda vida, y veremos plena y completamente la Vida Universal que sirve de fundamento a las innumerables formas y aspectos de manifestación de la vida.  Esta y otras superiores fases de conciencia aguardan a la humanidad. Los que leen esta lección están tal vez más cerca de la conciencia cósmica de lo que creen; su interés por las lecciones es indicio del hambre del alma, por el pan espiritual que un día saciarán.

DÉCIMA LECCIÓN: SUBCONCIENCIA
Los yogis indios, que instruyen a sus discípulos en la Yoga Raja, les proporcionan métodos de dirigir su mente subconsciente de modo que ejecute operaciones mentales en su beneficio. El maestro yogui comienza por enseñar que la mente es-capaz de concentrarse en un objeto, mental o material, y por medio de sus facultades de atención, observación y comparación llegar a conocerlo. Así lo hacemos todos, pero el proceso de llegar al conocimiento no es una verdad tan vulgar, pues se efectúa por debajo del plano de la conciencia ordinaria, de modo que la mente consciente se encarga de mantener la atención en el objeto.

Cuando el discípulo está preocupado por la consideración de algún difícil y arduo problema filosófico, le ordena su maestro que relaje músculos y nervios, que cese en todo esfuerzo mental y que al cabo de unos momentos enfoque de nuevo el problema ante su visión mental por medio de la concentración y que lo transfiera a la mentalidad subconsciente por un esfuerzo de la voluntad, auxiliado por la representación imaginativa del problema como si se tratara de algo material, hasta que se desvanece como si desapareciera por escotillón. Entonces se le ha de dar a la mentalidad subconsciente esta orden: "Quiero que analices, examines clasifiques y estudies este problema y me presentes después la solución".

Según el plan de la subconcienciación, se ha de tranquilizar primero la mente. Después ordenar los principales aspectos del problema, con los detalles en su lugar respectivo. Luego, pasarlos en revista lentamente con vivo interés y atención a cada aspecto y detalle, pero sin el más ligero intento de tomar una decisión o llegar a una conclusión. Revisado el asunto, querer que se transfiera a la mente subconsciente, formando la imagen mental de dejarla salir por la puerta falsa, dándole al mismo tiempo la orden de la voluntad: "¡Atiende a esto por mí!"

Hecho esto, desechad el asunto de vuestra mente consciente por un esfuerzo de la voluntad. Si tropezáis con alguna dificultad, la venceréis por esta frecuente afirmación: "He desechado este asunto de mi mente consciente, y mi mente subconsciente lo atenderá por mí". Después asumid la actitud mental de perfecta seguridad y confianza en la favorable resolución del asunto, y evitad toda preocupación o ansiedad.
Si la resolución del asunto no aparece al día siguiente, traedlo otra vez ante la mente consciente y notaréis que se ha modelado considerablemente y está asumiendo clara y definida forma. Pero sin caer en el error de analizarlo y entrometerse en él. Al contrario, prestad atención e interés a su nueva forma, y después transferidlo de nuevo a la mente subconsciente para más extensa elaboración. Notaréis una mejora cada vez que lo examinéis; pero sin impaciencias de principiante que a cada momento saca el asunto de su lugar para ver lo que ocurre. 

No se ha de confundir esta labor de la mente subconsciente con la de la intuición que es muy distinto aspecto de la mente humana. La mente subconsciente es un siervo fiel y no pasa de ahí, mientras que la intuición es como un cariñoso y abnegado amigo de mucho prestigio, que nos amonesta, aconseja e inspira.  Hay datos sueltos de conocimiento concernientes a casi todos los asuntos; pero falta articularlos en conjunto mediante la atención y examen del asunto. Es lo mismo que si tuvierais en un vasto almacén centenares de kilogramos de cierto género diseminado en porciones aquí y allá mezclados y confundidos con otros de muy distintos géneros. En prueba de ello no hay más que meditar serenamente sobre un asunto, para notar que acuden al campo de la conciencia multitud de datos y pormenores

UNDÉCIMA LECCIÓN: CONSTRUCCIÓN DEL CARÁCTER
La práctica yogi de la construcción del carácter se basa en el conocimiento de la mente subconsciente. El término medio de las personas reconoce los puntos fuertes y débiles de su carácter, pero propende a considerarlos fijos e inalterables o poco menos. Cada cual cree que es "como Dios lo ha hecho" y que tal es su fin. No comprende que su carácter se está modificando inconscientemente día por día por la asociación con otros cuyas sugestiones asimila y practica sin advertir que modela su carácter al interesarse por ciertas cosas y permitir que su mente se detenga en ellas. 

Que el estudiante conozca que su naturaleza es plástica y el ego puede modelarla a voluntad por la concentración y la práctica inteligente.  La mayoría de las personas piensan que el carácter es inmutable; y sin embargo denotan en sus acciones diarias, que no lo creen en verdad, pues se esfuerzan en cambiar y modelar el carácter de quienes les rodean, por la palabra, el consejo, la prevención, la alabanza o la condenación.

Las causas del carácter pueden resumirse como sigue: 1° Resultado de experiencias en vidas pasadas; 2º Herencia; 3° Ambiente; 4º Sugestión ajena; 5° Autosugestión. Pero de cualquier modo que se haya formado el carácter, puede modificarse y perfeccionarse por las métodos expuestos en esta lección, similares a lo que los escritores occidentales llaman autosugestión".

El primer requisito para cambiar la condición debe ser "desear" el cambio, pues si no lo desea, no podrá actuar la voluntad. Hay muy estrecha conexión entre el deseo y la voluntad.  Es exactamente tan fácil plantar y cultivar deseos sanos como malsanos. Y si sois conscientes de ciertos defectos de vuestro carácter (¿quién no los tiene?) y, sin embargo, no tenéis un deseo bastante fuerte para substituirlos, debéis comenzar por plantar la semilla del deseo y dejarla crecer prestándole constante cuidado y atención. Debéis representaros las ventajas de adquirir las condiciones deseables de carácter que habéis imaginado. Debéis meditar con frecuencia sobre ellas imaginándolos poseedores de ellas. Veréis que el creciente deseo se coloca en la vanguardia y gradualmente necesitáis poseer la apetecida cualidad. Entonces nacerá en vuestra conciencia el sentimiento de la posesión de suficiente voluntad para obtenerla. La voluntad sigue al deseo.

Si no pensáis en deseos siniestros, les negaréis el único alimento con que pueden prosperar. Del mismo modo que matáis una planta negándole suelo nutritivo y agua, podéis hacer perecer un siniestro deseo rehusándole el alimento mental. Recordad esto porque es importantísimo. Y mientras repeléis el deseo siniestro debéis estar seguros de fomentar un deseo de índole completamente opuesta. Representaos el deseo armónico y pensad en él con frecuencia. Dejad que vuestra mente se detenga en él cariñosamente y que la imaginación ayude a darle forma.

Después debéis estar dispuestos a dar el próximo paso que es fe o confiada expectación. Cuanto mayor sea el grado de fe o expectante confiada en la construcción del carácter, mayor será su éxito, en correspondencia con bien establecidas leyes psicológicas. La fe o confiada expectación despeja la senda mental y hace la obra más fácil, mientras que la duda o falta de fe retarda la obra y es un obstáculo y entorpecimiento.

El tercero es la fuerza de voluntad, que no significa el violento cerrar de puños y fruncir de cejas en que piensan muchos cuando dicen que tienen voluntad. La verdadera voluntad se moviliza cuando se reconoce la esencial naturaleza del Yo que le dicta órdenes desde el centro del poder y fortaleza. Es la voz del Yo, necesaria en la construcción del carácter. Dispuesto para la obra estará quien posea: Iº Vigoroso deseo; 2° Fe o confiada expectación; 3° Fuerza de voluntad. Con esta triple arma es posible el éxito.

Después viene la obra efectiva. Lo primero que se debe hacer es trazar la senda para un nuevo hábito característico. "¿Hábito?" preguntaréis sorprendidos. Sí, hábito. Recordad que el hábito es casi enteramente cuestión de la mente subconsciente. No solamente durante el efectivo proceso de querer el nuevo hábito se abre la nueva senda mental. Los yogis creen que la parte principal de la obra se efectúa subconscientemente entre los intervalos de inactividad consciente, del mismo modo que se resuelve subconscientemente un problema según lo expusimos en la lección anterior. Así por ejemplo una tarea manual aprendida por la mañana es mucho más fácil a la mañana siguiente. 

Así, cuando deseamos establecer una cualidad de carácter, debemos formar una imagen mental clara y exacta de lo que deseamos ser. Este es un paso importante. La imagen ha de ser clara y precisa. Grabadla en la mente.

No solamente puede uno enaltecer así su carácter moral sino que se puede adaptar diariamente a las necesidades del medio y de su profesión. Si carece de perseverancia, puede obtenerla: si le invade el temor, puede suplantarlo con el valor; si carece de confianza en sí mismo, puede lograrla, pues no hay cualidad que no pueda adquirirse de este modo.

Ejemplo de cómo daremos algunas instrucciones para el cultivo de las cualidades armónicas del carácter con aplicación a todos los casos. El ya citado se refiere a la falta de valor moral, de confianza propia e incapacidad para mantener el equilibrio en presencia de otra persona, para decir ¡no! cuando sea necesario; del sentimiento de inferioridad respecto de los demás (asertividad). He aquí, en breves líneas, lo que se ha de hacer en este caso. Pag. 68 a 70.

Deberéis fijar en la mente la firme idea de que sois iguales a cualquier hombre, que procedéis del mismo origen y sois una expresión de la misma Vida. A los ojos del Absoluto sois iguales a cualquier hombre, aun el más eminente de este mundo. Cuando estéis en compañía de alguien recordad esta verdad y tened en cuenta que vuestro principio de Vida está en contacto con el de los demás. La intrepidez es vuestra divina herencia. Disfrutadla. Tenéis conciencia del Yo, y en el Yo habéis de confiar, no en vuestra mezquina personalidad. Recluíos en vuestro interior hasta que sintáis la presencia del Yo, y entonces tendréis una confianza propia que nada podrá turbar ni conmover.

DUODÉCIMA LECCIÓN: INFLUENCIAS SUBCONCIENTES
Hay un método justo y propio de usar las fuerzas mentales, como también uno impropio, y confiamos exponer claramente el asunto. Pero pocos son capaces de apoyarse firme y constantemente en el reconocimiento del Yo y otros necesitan auxilio mientras progresan. A éstos les diremos: '' Acercaos tanto como os sea posible al reconocimiento del Yo y apoyad firmemente vuestro pie espiritual sobre la roca de vuestra interna realidad". Si notáis que alguien o algo os afecta siniestramente, erguíos resueltamente y negad la influencia. Decid por ejemplo: "Yo NIEGO que ni personas, circunstancias o cosas, puedan afectarme adversamente. Yo AFIRMO mi realidad, poder y dominio sobre ellas". 

Razón tendréis en negar de esta manera la influencia adversa, para rechazar las nubes de pensamientos amenazantes y depresivas, para asentaros en la roca de la verdad de vuestro Yo y pedir vuestra libertad. Los pensamientos negativos de las gentes en general y de algunas personan en particular, pertenecen al aspecto tenebroso de la vida y tenéis el derecho de libertaros de ellos. Sois Hijos de la Luz y es vuestro derecho y deber libertaros de las tinieblas. Practicaréis la Verdad al afirmar vuestra superioridad y dominio sobre las fuerzas tenebrosas. Y en el grado de vuestro reconocimiento y fe estará el poder a vuestra disposición. La fe y la certeza hacen del hombre un dios. Si pudiéramos reconocer y comprender completamente lo que somos, nos sobrepondríamos al plano de los negativos y lóbregos pensamientos.

Los indos, en sus concepciones religiosas populares, representan al Absoluto como una Trinidad constituida por Brahma, el Creador, Vishnu, el Conservador, y Siva, el Destructor. No tres dioses, como se supone comúnmente, sino una Trinidad Compuesta de tres aspectos del Absoluto. Esta idea de la trina existencia es también aplicable al individuo. "Como es arriba es abajo". "El Yo es lo esencial del individuo y el mundo mental su manifestación. En él estáis constantemente creando, constantemente preservando, constantemente destruyendo. Y para destruir algo en vuestro mundo de pensamiento, lo apartáis de su campo de actividad, en lo que a vosotros concierne. Y para conservar algo, lo mantenéis en acción y completa operación e influencia en vuestra vida. Esta verdad pertenece a las superiores fases del asunto y su explicación está intrincadamente ligada a la explicación de la "Cosa en Sí", del Absoluto y sus manifestaciones. os recordamos siempre que vuestra fortaleza y refugio está en el plano superior.

Pero debemos tratar con las cosas y leyes del plano inferior, porque muy pocos de los que lean estas lecciones serán capaces de reposar enteramente en el plano superior. La gran mayoría sólo lo han alcanzado parcialmente y, por lo tanto, están viviendo en ambos planos, algo en cada uno, con la consiguiente lucha entre las leyes opuestas de los dos planos. La presente etapa es una de las más ásperas del Sendero de Perfección y se parece a los dolores del parto. Pero estáis naciendo en más alto plano y por agudo que sea el dolor, al fin desaparece y tendréis paz y calma. El dolor que estáis experimentando no es un castigo, sino factor necesario de vuestra evolución. Toda vida obedece a este plan. Los dolores de la gestación y el nacimiento siempre preceden a la liberación. Así es la vida, y la vida está basada en la verdad, y todo es para bien del mundo.  

Recordad siempre que sois un individuo con mente y voluntad propias. Apoyaos firmemente en la conciencia del Yo, y seréis capaces de manifestar prodigiosa fuerza contra las sugestiones adversas. Sed vuestro propio sugestionador; gobernad e influid en vuestra mente subconsciente y no permitáis que os afecten ajenas sugestiones. Cultivad el sentimiento de individualidad.

Como hemos dicho hondas mudanzas ha de experimentar la humanidad en esta ya comenzada etapa de su evolución. Torpe será quien no vea el acelerado progreso, los radicales cambios sobrevenidos desde el principio del siglo XX. Todo lo viejo está a punto de derrumbarse al empuje de lo nuevo. Convencionalismos, ideas, costumbres, leyes, conceptos sociológicos, económicos, teológicos, filosóficos y metafísicos quedarán desechados por la humanidad.

Los hombres corren de un lado a otro pidiendo un guía, un salvador. Todo lo prueban, pero no hallan lo que buscan. Claman por satisfacción, y no la encuentran. Sin embargo, esta inquietud y desasosiego es indispensable para predisponer a la humanidad a la inminente y profunda mudanza que la aguarda. Pero el alivio no vendrá del exterior. Vendrá del interior.

Ya no satisfacen las viejas reglas, leyes y ligaduras. Nuevos, extraños e impetuosos pensamientos acuden a la mente de los hombres, quienes no se atreven a exponerlos a sus amigos, y sin embargo esos mismos amigos alimentan análogos pensamientos. Los gentes están cansadas de hipocresía y deshonor en las relaciones humanas y piden a gritos volver a la verdad y la honradez en pensamiento y acción. Pero no ven la salida. No podrán verla hasta que la mente de la humanidad evolucione un grado más.

AFIRMACIÓN 

Hay sólo Una Vida, Una Vida Fundamental. Esta Vida se manifiesta a través de Mí a través de todas las otras formas y cosas. Estoy descansando sobre el seno del Gran Océano de Vida, él me soporta y me llevará en salvo a través de las tormentas, furias y estruendo de la tempestad. Estoy seguro sobre el Océano de Vida y me regocijo al sentir el vaivén de su movimiento. Nada puede dañarme, aunque los cambios vengan y vayan. Estoy a salvo. Soy Uno con toda la Vida y su Poder, Conocimiento y Paz está detrás, por debajo y en Mí. ¡Oh Vida Una! exprésate por mí, llévame ya a la superficie de la onda, ya a las profundidades del Océano, soportado siempre por Ti. Todo es bueno para mí, pues siento Tu vida moviéndose en mí y a mi través. Estoy Vivo mediante tu Vida, y me abro a tu completa manifestación e influjo. 

Los subrayados son todos míos

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